martes, 24 de noviembre de 2009

Me publican versión más corta de carta escrita por mi humanidad en la Tercera de hoy


La crisis del espionaje con el Perú puede también tener una lectura feliz para Chile. Al apropiarse de temas nacionalistas, Alán García debilita la postura política de grupos más radicales que sí representan una amenaza real para los intereses chilenos en el Perú, y reduce el riesgo del efecto outsider (Ollanta Humala), tan presente siempre en los ciclos electorales peruanos.

En este sentido, creo que el Presidente García al presidencializar las voces más beligerantes en el Perú, lo que hace principalmente es fortalecer a los cuadros políticos más serios de dicho país (los anti-chilenos de temporada), robándole espacios a la oposición beligerante (los verdaderos anti-chilenos), y por lo tanto, contribuye a hacer algo más predecible el ciclo electoral del Perú, generando mayor estabilidad que es justamente lo que necesitan los intereses chilenos en el Perú.

El desarrollo económico de dicho país nunca ha ido de la mano del desarrollo institucional político, y es más, por lo general cuando al Perú le ha ido bien económicamente, es cuando peor le ha ido políticamente. No olvidemos los gobiernos de Manuel Odría, Alberto Fujimori, entre otros.

El segundo gobierno de Alan García podría ser una excepción a este teorema, ya que al apropiarse del discurso nacionalista, estaría contribuyendo a reducir la representatividad de la peor política peruana.

Así pues, resulta interesante proponer una mirada más positiva de esta crisis, ya que de forma indirecta podría estar generando una oportunidad para aplacar las voces peruanas que realmente deben temer todos los chilenos.