lunes, 9 de abril de 2007

Melnik nos da su pronóstico para el 2007. Al parecer este gobierno no sabe los que es el pensamiento estratégico.


2007... un metro de 60 centímetros Sergio Melnick

Sergio I. Melnick

Un año muy difícil para el gobierno. Ya no tiene la credibilidad con que partió, y el 2008 vienen elecciones. Sólo quedan nueve meses de trabajo, como un parto. ¿De qué está preñado este año? Bueno, de múltiples problemas y una gran bendición: el cobre.
Primero, tenemos un Poder Ejecutivo con una imagen muy deteriorada, esencialmente en su capacidad de gestión y, también, en la capacidad de liderazgo de la Presidenta. Incluso ahora a nivel internacional, lo que es inédito para la Concertación. The Economist, el New York Times, y otros sólo ratifican lo que el país habla a voz en cuello.

El cambio de gabinete trajo aire al ahogo. Tres excelentes ases entraron al juego. Viera-Gallo ya metió un golazo con el nombramiento récord del contralor. Bien. Pero no se nos vaya a apunar. Cortázar hizo sus primeros anuncios, en menos de una semana, pero casi sólo de más anuncios. Se esperaba más. Aún tiene tiempo, pero poco. Ha revelado, abiertamente, que Ricardo Lagos no era el estadista que se suponía. Se había equivocado casi en un 50% en el número de buses. Eso es demasiado grueso, como lo era el puente de Chacao, las cárceles, los tribunales de familia y suma y sigue. Todo esto va a terminar costando cientos de millones de dólares más de lo previsto. El despelote público ha sido enorme; el costo para este gobierno, incalculable, al punto que Alejandro Navarro estima que les podría costar la nueva elección presidencial. Y Lagos, no sólo no asume sus responsabilidades, sino se las imputa a la implementación. De Ripley

Volviendo a Viera-Gallo, el problema es más complejo. La Presidenta le ha encargado literalmente que “re-encante” al país y que abra el diálogo. Tareas sin duda necesarias, sólo que son justamente la “pega” de la Presidenta. El excesivo protagonismo que le espera, y que ya ha iniciado, va a hacer crisis muy luego. Va a opacar no sólo al ministro del Interior, y al secretario de Gobierno, sino que a la propia Presidenta, marcando aun más sus debilidades.
En otro plano, el gabinete aun está cojo y ya es muy difícil pensar en otro cambio este año. Habrá que arrear con los que hay. Se ve una clara debilidad en educación, para cualquier iniciativa de peso. El Secretario General de Gobierno está preso en una posición incómoda. El canciller se ha mandado demasiados condoros. El ministro de Hacienda está bajo la artillería de varios sectores políticos, especialmente del Partido Socialista y de la democracia cristiana, y ha adquirido un enorme poder, pero sin muchos resultados hasta la fecha. La debilidad en minería es obvia. El ministro del Trabajo parece el jefe del sindicato más que del “trabajo”, y hasta se permite una propaganda de la ley de subcontratación donde los trabajadores (del spot) terminan con el slogan “esta es MI ley”. Una violación elemental al principio de las leyes.


Y nadie dice nada.
Qué se viene por delante este año: El Transantiago seguirá penando hasta junio, al menos. EFE se le viene encima como problemón, nuevamente de gestión. Chileportes es una piedra en el zapato. Veremos el desenlace de los casos de las platas de los empleos de emergencia. Deberán pasar las leyes sobre corrupción, educación, previsión, sistema electoral y MKIII. Necesitan estimular la inversión, poner en funcionamiento el Ministerio del Medio Ambiente, llevar adelante la modernización de la Contraloría, cumplir con las promesas de la alta dirección pública, iniciar la justicia juvenil. También debe hacer funcionar el tema de la innovación, llena de recursos, sin resultados hasta ahora, y con un conflicto serio con la ley que se promueve (por la misma Concertación) en el Congreso. Es como hacerse trampa en el solitario. Las pymes gritarán sus dolores al viento y el nuevo zar de la burocracia deberá mostrar resultados que justifiquen su jerarquía.

La delincuencia sigue incólume en el país y liderando las preocupaciones de la población. Me atrevo a sostener que este año será especialmente severo en reivindicaciones sociales, que en algunos casos serán con violencia.Por último, debe ordenar el patio trasero, que se ha descuidado demasiado. Las divisiones de la DC no son simples, quizás mortales. El PPD en la UTI; el Partido Socialista, incómodo. Todo esto mientras la Alianza empieza a mejorar y Piñera sigue adelante. Las candidaturas presidenciales serán claras en el último trimestre, las que necesariamente ponen un contrapunto al gobierno.

Como vemos, un año especialmente difícil para un gobierno con graves deficiencias de gestión, y un líder al que todos se dedican a “blindar” por razones que ya son obvias para todos. ¿Y qué será de Flores, Schaulsohn y Cía.?