martes, 2 de octubre de 2007

Comparto con ustedes una columna de opinión, escrita hoy en el mercurio.

Gerencia pública, una necesidad urgente

Cristián Labbé Galilea, Alcalde de Providencia

Urge modernizar nuestro aparato público, especialmente a nivel de los municipios.

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En el mundo cada vez más complejo y dinámico en el que vivimos, el tiempo y los recursos parecen siempre insuficientes para dar soluciones a los problemas que esa misma realidad genera.

Pero por otra parte también hay que aceptar que ese mismo mundo, globalizado e intercomunicado, provee de la información, de las nuevas tecnologías y de las nuevas herramientas de gestión que, así, resultan cada vez más accesibles.

De allí, entonces, la urgencia de que el servicio público asuma el papel que le corresponde en ponerse al día, y entre en un acelerado proceso de modernización que lo transforme en un servicio emprendedor, innovador y alerta al perfeccionamiento. Más aún: el único camino que puede conducir al desarrollo de nuestra sociedad está en que el sector público actúe con la misma o mayor eficiencia con que actúan otros sectores.

Pero, claro, para que eso se haga realidad es necesario cumplir ciertos requisitos indispensables: el sector público tiene que desburocratizarse, descentralizarse y, por último, más que nada, tiene que utilizar instrumentos de gestión objetivos, adoptar las herramientas más modernas del management, asumir las nuevas tecnologías de la información, las nuevas normas del control de calidad...: en definitiva, hay que transformar el viejo concepto de la burocracia, cansada e ineficiente, en un estilo de gerencia pública.

Sólo con un sector público decidido a gestionar eficientemente los recursos se puede llegar con efecto positivo y plena satisfacción a los vecinos, a los usuarios y especialmente a los más pobres.

Es un hecho: urge modernizar nuestro aparato público, especialmente a nivel de los municipios. Tenemos que ser capaces de dar mejores soluciones, certeras, oportunas, a los problemas que aquejan a la gente. Tenemos que ser capaces de estar a la altura de lo que demandan los tiempos -y de lo que ofrecen los tiempos.

Es indispensable modernizar los gobiernos locales, que son la primera línea de solución de conflictos, la base para la solución de los problemas del país.

Ello va necesariamente unido a algo no menos importante, descentralizar. La descentralización es esencial si queremos concretar una mayor eficiencia para los gobiernos locales. Son estos los que mejor perciben la verdadera naturaleza de los problemas de la gente, y deben disponer, en consecuencia, de la autonomía y los medios que les permitan reaccionar con agilidad y calidad.

Por lo demás, esa y no otra es hoy la tendencia mundial.

No cabe la menor duda de que cada municipio tiene su propia realidad, específica y particular, a la que no es posible extrapolar sin más la experiencia de ningún otro, pero también es indudable que, conociendo el repertorio actualmente disponible para el trabajo municipal eficiente, cada uno puede seleccionar y adecuar sus opciones, para luego aplicarlas a las circunstancias locales.

La intuición -la vulgar "tincada"- dejó hace mucho rato de ser una herramienta de gestión. Hoy las cosas tienen que ser medidas, precisas, gerenciadas, controladas en su calidad...

El buen management, del que habitualmente presumimos tener en Chile, ha sido hasta ahora esencialmente intuitivo. No se sujeta a método ni a sistema, no maneja herramientas.

Y ante los desafíos del mundo actual, eso es insuficiente.

Debemos sensibilizarnos en la necesidad de la sistematización del quehacer municipal, en la aplicación de modernas metodologías de trabajo, en actuar sobre mediciones: hoy, lo que no se mide no se gestiona.

Algunos de los instrumentos de gestión disponibles, como las normas ISO, el Balanced Score Card, el Six Sigma, la IWA 4, pueden ser, es verdad, tremendamente complicados, pero también los hay muy sencillos de aplicar y con resultados excelentes: a veces basta una encuesta de medición de cuáles son las demandas de los vecinos para ya con eso incrementar la eficiencia en el uso de los recursos.

Ni el desarrollar una verdadera gerencia pública a nivel nacional y local, ni el espíritu de modernización que conlleva, ni la descentralización de recursos son metas imposibles de lograr, sólo se requiere, en forma urgente, la decidida voluntad política de todos los actores involucrados.