domingo, 25 de marzo de 2007

Distinciones versus Verdades


Distinciones versus Verdades

Texto de Alberto Quiroga

En este articulo hablaré sobre la importancia de vivir con distinciones y no con verdades. Este olvido, esta confusión nos puede llevar a la aniquilación de un "legítimo otro" que opera con otro conjunto de distinciones, tan válidas, como las nuestras.


La operación fundamental de un ser vivo es hacer distinciones. Los actos de distinción son los elementos que dan origen al lenguaje y todos los demás fenómenos humanos.

En la raíz misma del acto de vivir se encuentra el acto de hacer distinciones. El trazado de, límites es nuestra operación más primitiva y fundamental. Es la operación que crea un mundo de "cosas", incluyendo la "cosa" que denominamos nosotros mismos.

Al hacer distinciones, hacemos que las cosas existan. La palabra existir deriva del latín “existere”, que significa “destacarse de” .Por lo tanto, decir que algo existe significa simplemente que ha sido discriminado de un medio. Un “esto” ha sido separado de un “aquello”. Las cosas existen para los seres humanos cuando se les han dado límites definidos y definitorios. La diferenciación ética, lo bueno o lo malo, es lo que denominamos juicios o evaluaciones humanas.

El libro del Génesis describe la creación como una serie de divisiones o separaciones (todas con rótulo o nombre). Las historias populares de muchas otras culturas contienen descripciones equivalentes. Por ejemplo, los miembros de las tribus aborígenes de Australia cuentan cómo sus ancestros "cantaban" las cosas y las hacían existir al decir sus nombres en voz alta.

Sostienen, al igual que nosotros, que "nada es nada" hasta que se lo distingue por primera vez y se le da una especie de nombre o símbolo

Las palabras y símbolos aplicados a las distinciones le permitieron a la gente "tomar acción a la distancia": Un objeto justo enfrente de nosotros puede ser alzado. Sin embargo, si está más alejado en el espacio o en el tiempo, tal vez, en la sala de enfrente o en un plan para el futuro, ayuda si se le ha asignado un nombre. Podemos pedir a otro que lo muestre en forma inmediata o que lo muestre o traiga en un tiempo futuro. Sin ello, nuestra capacidad de coordinar con otros es solamente en la contingencia de los encuentros. Es decir, nuestra capacidad para coordinar acciones con otros se amplía enormemente.

Cada grupo de distinciones crea nuevas posibilidades de acción. Las divisiones que hoy parecen obvias son aquellas que se utilizan ampliamente en la cultura. Sin embargo, tal como lo demuestra la historia repetidamente, muchas de las divisiones actuales inusuales pueden ser esenciales para los ciudadanos del mañana. Siempre se inventan nuevas formas de cómo dividir un terreno.

Es tentador creer que existen divisiones tan fundamentales que tendrán una importancia duradera, produciendo verdades objetivas y permanentes. Sin embargo, las sorpresas periódicas en el campo del "conocimiento” son la regla y no la excepción. Tal como lo explica Bateson: "La división en partes y en todos del universo percibido es conveniente y puede ser necesaria, pero ninguna necesidad determina cómo se hará".

Mientras la vida continúe, se seguirán generando divisiones. Incluso en campos muy explorados de la actividad humana, sólo se han puesto en uso muy pocas alternativas. En ese sentido, nunca se puede cubrir completamente un tema: después de todo lo que se ha dicho y hecho, aún queda mucho por decir y hacer. Por supuesto, esto se aplica al campo de los problemas de los clientes también: cada situación puede ser explicada y resuelta de varias maneras. La mayoría de estas posibilidades, en cualquier momento, pasarán inadvertidas. A pesar de que es importante enfatizar las múltiples formas en las que, hipotéticamente, podrían trazarse las distinciones, es también imperativo reconocer que para una persona dada, en un momento dado, hay límites con los cuales puede distinguir. Estos límites están establecidos por la estructura de la persona, en interacción con el medio. La prueba positiva de que algo puede construirse en una forma en particular es que ha sido construido en esa forma. Lo que es, es. Un sistema sigue un cierto camino y no puede tomar otro.

Tomemos como ejemplo a los pacientes de un pabellón. ¿En cuántas formas se los puede subdividir y clasificar? ¿Cientos? ¿Miles? ¿Millones? Están las posibilidades obvias, tales como agruparlos por familia de origen, apariencia, sexo, inteligencia, años de educación, capacidad musical, lugar de nacimiento, grupo sanguíneo, estado financiero y las múltiples descripciones que aparecen en algún Manual de Diagnóstico y Estadística. También se los podría agrupar sobre la base de su preferencia por a) los que le gustan ver a TV en lugar de leer, b) comer carne roja o ser vegetariano, c) votar por los de izquierda a los de la derecha, d) los que leen libros o los que leen revistas e) estar en pro de la vida o en pro de la elección. Podríamos seleccionar a todos aquellos cuyas ocupaciones comienzan con una letra del alfabeto, los que han viajado al exterior o los que vieron una película determinada. Podríamos separar del grupo a aquellos cuyo intestino delgado contiene un grupo particular de bacterias o cuyo colesterol ha alcanzado un cierto nivel. Después están aquellos que consumen leche versus los que consumen bebidas. Los que participaron en obras teatrales escolares y aquellos que eran demasiado tímidos como para hacerlo, aquellos que probaron drogas contra aquellos que no lo han hecho, aquellos que fueron votados como los probables triunfadores por sus compañeros de clase contra aquellos ignorados por sus pares, y aquellos dispuestos a pagar un precio adicional por un jeans de marca contra aquellos que se conforman con uno sin marca. En otras palabras existen infinitas formas de distinguir. Cada división es legítima por propio derecho, cada una tiene una utilidad potencial para las tareas humanas y cada una representa sólo una de una fuente inagotable de posibilidades.

La legitimidad de las distinciones

Las "realidades" que tenemos disponibles son aquellas establecidas por nuestros actos colectivos de diferenciación. Las distinciones que hace el sistema nervioso de cualquier persona son legítimas (incluso si son únicas) y poseen una importancia potencial enorme para su norma de vida. El hecho de qué aquellas distinciones perturben la armonía social es otra cuosa. Los sistemas no hacen distinciones legítimas. Las distinciones ampliamente compartidas dentro de una misma cultura serán consideradas como más "reales". En otras palabras, la realidad es siempre cuestión de consenso. El consenso debe provenir de dos fuentes. La persona compara dos reinos de experiencia después de decidir cuál de ellos debería tener precedencia: "Si puedo tocarlo es real”. Ahora bien, la persona compara su experiencia con la de otra: "¿Tú también oíste eso?” Las personas que se están enfermando preguntan: ¿Es fiebre o sientes calor también?" o se toman la temperatura, que es una forma fácil de hacer un chequeo. Una persona que va a ver a un siquiatra quiere saber: "¿Estoy loco o hay otras personas con percepciones similares?". Siempre queremos saber lo que dice la encuesta. Muchos de los desacuerdos entre las personas son, esencialmente, disputas sobre las reglas de precedencia a seguir cuando chocan las distinciones provenientes de distintos ámbitos. Un marido sostiene que la psicoterapia bien valía su costo, pero su esposa no nota ningún cambio en su conducta. En cada uno de estos casos, dos grupos de distinciones no llegan a coincidir. Desde nuestro punto de vista, cuando las distinciones están en conflicto, los desacuerdos sobre cuáles apoyar y cuáles descartar son inevitables debates políticos. Sin embargo, a menudo se los describe como otra cosa: pensamiento inadaptado, no objetivo, irracional, conflictivo, etcétera. Dichas caracterizaciones implican una visión del mundo en la que una persona o un grupo de personas tiene un acceso privilegiado a la forma en que las cosas son en realidad: un estándar objetivo contra el cual debe medirse la validez de todas las demás distinciones. Sin embargo, la realidad siempre se establece al conferenciar con otros (que están más o menos en las mismas circunstancias). En otras palabras, todo lo dicho para establecer una realidad es dicho desde una tradición particular y falible.


El poder del consenso

La poderosa ilusión del realista de que se puede producir el conocimiento absoluto es fomentada por el hecho de que nos consultamos unos con otros. Ambos miramos a través del mismo microscopio, telescopio, prisma. Aplicamos las mismas teorías a lo que vemos. Dado que poseemos sistemas nerviosos similares, solemos ver aproximadamente lo mismo. Allí donde existe un consenso, tendemos a suponer objetividad. Sin embargo, el consenso nunca es estático y es apto para cambiar cuando se extienden los derechos de voto a grupos adicionales de personas.

Tomemos como ejemplo el personal de un hospital para enfermos. Estos se reúnen regularmente para discutir los diagnósticos. Los miembros del personal se felicitan a sí mismos por lograr un alto grado de acuerdo. Sin embargo, en esto no hay nada sorprendente, ya que fueron entrenados para estar de acuerdo. Fueron entrenados para desempeñar un rol al sostener ciertas tradiciones. Fueron seleccionados por similitud de intereses y afiliación profesional. Fueron a los mismos colegios (a veces, exactamente el mismo), estudiaron a las mismas autoridades, leyeron los mismos libros. Dentro de estas amplias agrupaciones, los miembros del personal pueden hacer otras distinciones, prestando atención sólo a las opiniones de un subgrupo de colegas a los que "respetan" o quienes comparten su afinidad por un teórico en particular o un punto de vista. Así, el consenso no es una coincidencia: ha sido arreglado previamente. Los miembros del personal del hospital no están evaluando la cruda realidad, están celebrando la comunidad dentro de un club con estrictas reglas de admisión. En estos contextos, que apoyan el consenso, lo interesante son las disputas y no los acuerdos.

Estos intercambios entre profesionales y aquellos a los que sirven son potencialmente útiles. Nos recuerdan que aquello que un grupo considera como hechos evidentes y con validez científica, para otro grupo no son más que un conjunto de opiniones limitadas, intolerantes y egoístas. A veces, cuando los las personas acuden a otras, lo único que quieren es un aliado en su lucha por mantener el consenso.

La fabricación de mitos

En el reino de la actividad, humana, debemos aceptar que todos los llamados "descubrimientos" sobre el mundo son sólo inventos humanos tentativos y ligados a la tradición. Pronto aparecerán otros inventos. De hecho, la historia lo ha demostrado así. La mayoría de nuestras creencias preferidas no ha tenido un gran récord. Después de períodos de tiempo relativamente cortos fueron revelados como mitologías. Los mitos actuales no son más aptos para prosperar que aquellos de las décadas anteriores. Algunas creencias persisten frente a datos disponibles totalmente contradictorios

Hay muchos otros ejemplos de la manera en que, como "profesionales" que tratan de ser "objetivos", tendemos a perder de vista los discernimientos ganados con la experiencia diaria. Por ejemplo, cuando estamos deprimidos, sabemos que nuestro pensamiento se torna negativo: nada parece encajar con el mundo y los pequeños problemas parecen enormes. Cuando nos cambia el estado de ánimo, estos pensamientos oscuros desaparecen y los problemas vuelven a parecer fácilmente manejables.

La mayoría de nosotros está familiarizado con personas que han crecido y se han convertido en seres alegres, bien adaptados y de éxito a pesar de haber tenido una niñez caracterizada por descuidos por parte de los padres, traumas y abusos. Por otro lado, conocemos a personas que no les ha ido muy bien a pesar de haber tenido padres buenos y haber sido, criados en forma corriente. Nuestros hermanos y hermanas pueden haber salido muy distintos a nosotros, a pesar de haber sido, criados por los mismos padres y haber sido expuestos a medios similares.

Podríamos ser menos susceptibles a los mitos profesionales si ponemos la "objetividad" entre comillas. De otra manera, nos dejamos llevar por cada nuevo manifiesto de las autoridades. Pensamos que la gente debería mantenerse informada sobre lo que dicen los expertos pero, al mismo tiempo, deberían reconocer que las opiniones expertas son sólo grupos de distinciones y están sujetos a cambio sin aviso previo.


Campos de acción

Las distinciones generan espacios de acciones. Estos espacios pueden tener puntos de intersección. Por ejemplo, los espacios del ajedrez y de las damas incluyen tableros similares. Sin embargo, por definición, cada campo está separado y es distinto; es un campo cerrado. El ajedrez sólo permite tácticas de ajedrez y las de damas sólo permiten tácticas del juego de las damas. Desde un punto de vista estricto, los movimientos del ajedrez nunca nos transportan fuera del juego, y las prácticas religiosas sólo nos llevan a más religión. A pesar de que los obispos (en ajedrez, alfil) existen tanto en el ajedrez como en la religión, tienen funciones diferentes y no son intercambiables.

A veces parece como si una persona pudiera "salir" de un espacio utilizando "equipos" que pertenecen a otro. Los jugadores de fútbol (que siempre están convencidos de que Dios está de su lado) rezan por vencer al equipo opuesto. Sin embargo, los equipos de fútbol ganan al sumar más goles. Las personas operan en muchos campos distintos con bastan te proximidad temporal y pueden cambiar de un campo a otro con rapidez. Muchas personas se sienten consternadas, por no poder comprender el carácter individual de los espacios de acciones. Tratan de obtener satisfacción en un ámbito mientras operan en otro totalmente diferente. Por ejemplo, una persona sigue esperando que su próxima promoción laboral lo conducirá a la felicidad. Pero las promociones laborales suelen conducir a otras promociones y no a la felicidad. Las personas no pueden apreciar que la solución que "buscan" no está disponible en el espacio donde la buscan.

No todos los campos de distinción son campos del lenguaje. Después de todo, las ranas y los paramecios hacen distinciones a pesar de no poder hablar, al igual que los bebés. Sin embargo, varias de las distinciones más interesantes, en particular desde el punto de vista de los seres humanos, son aquellas que están personificadas en los actos de lenguaje. Hasta los ámbitos de experiencia que parecen estar relativamente libres de lenguaje suelen incorporar componentes lingüísticos. Por ejemplo, el dolor no es sólo la acumulación de una sensación no elaborada. Es una sensación filtrada a través de un conjunto de percepciones de lenguaje.

Una vez que se reconoce que la experiencia es una conversación sobre un hecho (no sólo el hecho en sí), se aclaran un gran número de misterios.

Cuando se distingue algo en forma diferente, se trata de cambios de identidad. Pero esto no significa que uno tenga el poder de cambiar cualquier cosa a voluntad sólo con asignarle un nombre. Por ejemplo, no se puede convertir una silla en una mesa sólo con decirlo. Si intenta hacerlo, la silla seguirá siendo silla y la gente lo considerará un loco. Las distinciones del lenguaje representan las prácticas de la comunidad, y no se puede permanecer como miembro de una comunidad con buena imagen si se compromete caprichosamente con la palabra mágico.

Los actos de distinción acarrean profundas connotaciones. Los seres humanos viven sus distinciones. Tal como se demostró con la publicación del libro de Salman Rushdie, Versos satánicos, un giro verbal puede instigar una gran revuelta y derramamiento de sangre. También, la decisión de la Corte Suprema norteamericana que permitía quemar banderas perturbó profundamente a muchos ciudadanos. Por otra parte, la bandera norteamericana es sólo un trozo de tela. Al mismo tiempo, es una distinción simbólica. El furor sobre cómo debe ser tratada subraya el hecho de que nuestras distinciones somos nosotros.

Resumen

Vivir consiste en hacer distinciones. Cada distinción hace que algo exista. Los ámbitos de distinción son los "tableros" donde jugamos los juegos de la vida. Estos espacios están contenidos en sí mismos: tienen sus propios límites, vocabularios y gramáticas de interacción. En cada ámbito se debe jugar con un conjunto particular de reglas. Si uno quiere jugar un juego diferente, debe pasar de un espacio a otro.

Constantemente se inventan nuevos grupos de distinciones y otros viejos caen en desuso. Incluso aquellos paradigmas que consideramos más estables (aquellos que parecen reflejar la realidad misma) están sujetos a cambio. Sin embargo, el consenso no confiere objetividad. Al poner la "objetividad" entre comillas nos recordamos que nuestras distinciones son invenciones humanas y no verdades fundamentales. Todas las distinciones, incluyendo las impopulares, son legítimas. Como cualquier otro grupo de distinciones, deben ser juzgadas sobre la base de su viabilidad al permitimos vivir todos juntos.

Las distinciones no nos surgen simplemente como invenciones arbitrarias. Surgen a partir de las practicas compartidas y también están limitadas por ellas. Las distinciones recubren una historia de interacciones. El modo en que pensamos, creemos y actuamos es la historia de quienes somos.

Las distinciones son los bloques de construcción fundamentales de la vida.